Contra la "santa alianza " de la burguesía imperialista y su cortejo de pacifistas y partisanos: derrotismo de clase

En tanto que comunistas e internacionalistas, sabemos por memoria y por ciencia historica que, en la época del imperialismo, cualquier  misión, indipendientemente de cómo se enmascare es una misión de guerra. El ataque a la marioneta más reciente de la cadena imperialista, el coronel Gadafi, no es una excepción. 
   
Imperialismo significa, de hecho, una competencia internacional incrementada, agudas guerras comerciales, exportación de capitales que entran en conflicto de forma inevitable los unos con los otros, el control de las fuentes de materia prima y sus vías de transporte y por lo tanto los intentos de excluir a los competidores, hasta la explosión incontrolada de conflictos, locales en primer lugar y mas tarde, en presencia de condiciones materiales favorables y necesarias, mundiales.


Eso lo que está sucediendo desde hace décadas (desde cuando se presentó en el escena del capitalismo mundial una nueva crisis de sobreproducción) y que hoy sobre todo concierne el abanico que desde los Balcanes abarca el Medio Oriente hasta Afganistán y
Pakistán, encrucijada de los comercios más o menos licitos y legales (armas y drogas), corredores comerciales de vital importancia, oleoductos y gaseoductos, campos de petróleo y recursos hidricos, sobre los cuales el imperialismo ha extendido ojos y zarpas,  incluido el imperialismo italiano, que en la zona y sobre todo en el Magreb, tiene intereses similares que no son de hoy, y que, en cualquier caso, quiere (debe) buscar delimitar y conservar su propria porción de autonomía y presencia. 
   
A este escenario sangriento de represión armada se une ahora el área del Magreb, 
bajo la forma de una vigorosa revuelta de las masas proletarias y deheredadas. Después de que en Egipto  el ejército con una presencia masiva de tanques, la mejor expresión de la dictadura burguesa, se ha impuesto en El Cairo como garante del trapaso a la denominada democracia, después de que en Túnez la organización sindical UGTT, copia fiel de las corporaciones nacionales dominantes en Europa, se ha dedicado al control social del proletariato tunecino, los coques armados entre diversos sectores de la burguesía Libia han tenido el efecto de sofocar toda posibilidad de unión entre los proletarios de la zona, por encima de toda frontera nacional. El ataque militar de amplio espectro de las potencias imperialistas (EE.UU., Francia, Gran Bretaña, Italia, la Liga Árabe, ect) confirma que la operación quirúrgica tiene como objetivo no sólo y no tanto el coronel, sino el control social de todo el área  norteafricana. 
   
No había mejor excusa que el de una denominada guerra libia entre fracciones de la burguesía para explotar el casus belli con una intervención "humanitaria" (en ayuda de los considerados rebeldes), intervención cuya potencia de fuego es inimaginable. A esa 
intervención se han unido come era de esperar los pacifistas que deploran el uso excesivo de la fuerza, los nacionalistas y demócratas de todas las especies , libios y no libios, cuyo único fin es canalizar el terremoto social que ha amenazado con subvertir los intereses capitalistas. Todos los partidos de la burguesía, todo el nauseabundo nacionalismo
belicista y demócratico, se unen por tanto en esta Santa Alianza, con objetivos abiertamente antiproletarios. 
   
En tanto que comunistas e internacionalistas, sabemos que quienes pagarán la cuenta serán  los proletarios y las masas pobres y desheredadas de todos los países. Y por comunistas revolucionarios e internacionalistas, nuestra consignas son claras, contra toda  forma de pacifismo y partisanismo nacionalista :
       

   
Sólo sobre la base de estos principios esenciales, que implican la independencia de acción del proletariado, será posible organizar, colocándolo en el centro de la estrategia de clase, el abierto derrotismo revolucionario que permita romper y aplastar el frente de guerra. 
En estos objetivos de lucha,  ¿quiénes son nuestros aliados? Son los proletarios de todo el  mundo y en particular los de los países masacrados por la guerra imperialista. 
No lo son y no serán nunca, estas o aquellas fracciones burguesas, ya sean armadas o "resistentes", cualquiera sea su ropaje, religiosas o reformistas, democráticas o sedicentes  "antiimperialistas". 
Las intervenciones que han tenido lugar en este último decenio demuestran que el modo de producción capitalista ha alcanzado ya su destino; que su larga agonía actual es sólo 
destructiva, y que por consiguiente es necesario darle el golpe de gracia, para conseguir  finalmente, mediante la toma violenta del poder y la instauración  de la dictadura proletaria dirigida por el partido comunista a la sociedad sin clases, el comunismo. Por tanto la verdadera y propria conquista de la presente época es el renacimiento, la extensión, la consolidación del partido comunista mundial, cuyo programa y estrategia sean levadura para las organizaciones de clase que surgirán para defender la condiciones de vida y trabajo de los  proletarios.

Partido Comunista Internacional