Todos a correr tras las “medias clases”…
Una serie de hechos recientes, pertenecientes al mistificado y mistificador mundo de la política burguesa, aparentemente diferentes entre sí pero en realidad convergentes, nos ayudan a comprender las formas en las que, también a nivel ideológico, la clase dominante busca reaccionar ante una crisis económica que avanza días tras día, acumulando en su fondo materiales cada vez mas explosivos.
En que es la gran potencia imperialista en declive, los Estados Unidos de América, el presidente Obama ha representado, desde su elección, uno de los puntos de referencia necesarios para la gran masa de los que hemos denominado “los simples” –especie extendida por todo el globo y muy lejos de estar en vías de extinción. En el Discurso Inaugural de la reelección, tras haber jurado teatralmente sobre las Biblias de Abraham Lincoln y de Martin Luther King (dos iconos de la patria), él –o mejor su “redactor en la sombra”- se han entrelazado los típicos lugares comunes retóricos que constituyen la alegría de esta especie, dirigiéndose en particular a las principales “categorías en peligro” de la sociedad estadounidense (los negros, los inmigrantes, las mujeres, los gays) y prometiéndoles un futuro de color de rosa, un justo reconocimiento, y una consideración respetada al fin; y, como primer paso en esta dirección, mientras trata con diferentes lobbies sobre la cuestión de las “armas” (o mejor, como ya hemos visto de las…”armas de asalto”), ha prometido empeñarse en una nueva reforma de la inmigración (“nueva”, porque durante mas de un siglo se han sucedido parecidas, y cada una de ellas ha tenido un significado específico). Conceptos subrayados posteriormente en el siguiente Discurso sobre el Estado de la Unión en torno a una serie de “proyectos de reforma” realmente propios del “país de los Pitufos”.